jueves 4 de junio de 2009

Retorno

La reanudación de actividades en este blog después de un prolongado paréntesis es un acto de voluntad individual. Del porque de la larga ausencia no daré explicaciones simplemente porque el perfil de este espacio no es el de una bitácora personal. Sólo diré que agradezco a los que se contactaron y a los que no olvidaron a Carpe Diem.
Del porque del retorno tampoco, aunque obviamente está claro que esta es época en la que todo aporte a la reflexión y al debate por afuera de la muralla de medios super poderosos y super mentirosos debe ser bienvenido. Este es, de nuevo, mi granito de arena.

miércoles 3 de junio de 2009

Un Aviso pensando en el 29



El spot publicitario estrenado en el prime time de “Gran Cuñado” por la U.T.E. de De Narváez a un costo de $528.000.- por emisión, inaugura en la Argentina un nuevo tipo de aviso político: el de la publicidad con objetivo post electoral.

Los exhibición de los denodados esfuerzos de la joven vanguardia esclarecida en su búsqueda de ciudadanos comprometidos que no aparecen, difícilmente sea un instrumento apto para conseguir fiscales en barrios esquivos, sobre todo cuando deja a sus eventuales destinatarios como cobardes que le cierran la puerta en la cara o atisban desde sus escondrijos a los adalides de don Francisco.

Entiendo que el objetivo real del aviso es inaugurar la serie de explicaciones que darán de Narváez y sus asociados para afrontar la contundencia de su derrota en las urnas, la que intentará ser mostrada como el fruto de un gigantesco fraude. Claro, ¡como "ellos" contarán los votos de nuevo, volverán a hacernos trampa!.

Sin signos visibles de insanía de su parte, es de suponer que Francisco de Narváez tiene claro que los del fraude es un gigantesco macanazo (certeza que, por razones psiquiátricas, no tenemos respecto a otra propulsora de la victimización electoral, Elisa Carrió). Lo que hay es un anticipo de la pulseada que se viene después de las elecciones, en la cual los sectores que han procurado limar consecuentemente al gobierno democrático iniciarán una fase de mayor virulencia, en la medida en la que sus ilusiones electorales no se vean del todo reflejadas en la realidad.
Por ello, ya asoman estos recursos, impropios de fuerzas políticas serias, y en capacidad de participar en un acto eleccionario con chances de ganar: hay un correlato directo entre la capacidad de conseguir ciudadanos dispuestos a desempeñarse como fiscales y la de conseguir votos. Por algo a los partidos mas pequeños es típico verlos el día de las elecciones sin fiscales de mesa y con un solitario y empeñoso fiscal general recorriendo las escuelas de la circunscripción. Del mismo modo al peronismo y al radicalismo jamás les faltan fiscales, y cuando excepcionalmente así ha sido, ello ocurrió preanunciando catástrofes electorales en determinado distrito.
Que la historia del fraude (o de la versión carrotiana de "no tienen libertad para votar") es una mentira está al alcance de cualquiera que haya participado de cerca en algún acto electoral (esto no quiere decir que no se hagan aquí o allá maniobras, sino que nunca adquieren la envergadura como para cambiar el resultado de una elección). Suficiente argumentación ha expuesto en su post al respecto Gerardo F. en Tirando al medio (ver aquí), pero creo que se puede agregar como ejemplo lo ocurrido en 2007 en buena parte de ese conurbano inaccesible: una buena cantidad de intendentes pejotistas fueron vencidos en sus propios bastiones por candidatos que de una u otra manera representaron una novedad, ilusoria o real para el electorado. Que esos candidatos triunfantes también fueran peronistas refuerza nuestra tesis de que la gente vota de una manera y no de otra por razones político-ideológicas, y no porque no sabe, no puede o porque la llevan de la nariz. Esos comicios, en los cuales la derrota de Manolo Quindimil estuvo lejos de ser la única, pero fue la mas ruidosa, sirven para desarmar desde dos ángulos la torpe argumentación de Narváez, Carrió y cía.: por un lado porque demuestra que a los aparatos en el poder se les puede ganar cuando se tienen votos y por el otro porque acredita que la gente (el pueblo, bah) observa y decide cambiar si ve alternativas válidas y si el cambio le parece necesario.
Esto no obsta a que la victimización sea un arma para deslucir victorias ajenas y que la oposición la usará intensamente antes, durante y después del comicio.

lunes 29 de diciembre de 2008

SERES FABULOSOS (I): El Piloto de Tormentas


El Dragón, el Kraken, la Gárgola, el Unicornio, la Hidra, son sólo algunos de los seres fabulosos que la imaginación de los hombres ha creado a lo largo del devenir humano. Quizás para corporizar sus miedos, para interpelar a lo desconocido, para exorcizar sus demonios interiores, o simplemente para incursionar en ámbitos donde todo fuera posible, la fantasía de los hombres hizo posibles a esos seres imposibles.




Una variante menor de estas criaturas imaginarias consiste en aquellas que realmente existen en el mundo real, pero a la que se las dota de cualidades ilusorias para satisfacer necesidades y deseos para los que la limitada naturaleza humana es insuficiente. Así nacieron hombres y mujeres capaces de volar, de hacerse invisibles, de teletransportarse...




Por fin en el último renglón de las criaturas fabulosas están aquellas que lo son por autoproclamación. En realidad nada tienen de especial, pero por ingenuidad, locura o mala fe, deciden asumir calidades de las que carecen. Y aquí llegamos a nuestro ámbito habitual, el de la política, en la cual nuestros seres fabulosos de segunda selección moran y se desarrollan.




A algunos de ellos dedicaremos nuestra atención, si las ganas me acompañan y aparecen lectores para seguirme, en sucesivas entregas..




Dicho lo cual, prestemos atención a nuestro primer espécimen: el fabuloso...




Piloto de Tormentas.




Que los hay, los hay. La historia ha asimilado la presencia de hombres providenciales que surgen en el momento justo en el que los pueblos los requieren, con la del navegante capaz de pilotear su nave por mares embravecidos que hacen huir del timón a mas de uno. Son aquellos capaces de asumir las responsabilidades mas difíciles en los momentos mas críticos y salir adelante.




Que los hay, los hay. Sólo que la autoproclamación que de sí mismo hace Eduardo Alberto Duhalde como piloto de tormentas suena excesiva, y mas aún, si ella es empleada por el susodicho para asumir costosamente el rol del estadista que desde su retiro amaga con verse obligado a volver a corregir desaguisados ajenos.




Un repaso de su gestión de gobierno, un período lleno de enseñanzas y demasiado cercano para el olvido al que la bonanza posterior lo relegó, dará algunas claves para entender a que nos referimos cuando juzgamos excesivo el autobombo e irreal su fundamento.




En el principio, en aquel tronante salto del 2001 al 2002 del que ahora se cumplen 7 años, habrá que recordar que Duhalde, como viejo justicialista, lleva la vocación de poder en el ADN, y que allí donde los militantes de otras fuerzas redactarían renuncias para la historia o inquirirían acerca de la potencia de los motores del helicóptero presidencial, el vió la ocasión de llegar al ámbito que le fuera negado dos años antes por el voto popular y las agachadas del sultán de Anillaco.




Bien, una vez sentado en el sillón de Balcarce 50, la rugiente realidad le ofrecía el "que se vayan todos", el default, la parálisis económica, el fin de la convertibilidad, la amenaza de la híper. Como siempre los gurúes económicos coautores del desastre seguían admonizando, y en el sálvese quién pueda político, los gobernadores justicialistas empezaban a tratar a su ex "primus inter pares" con poco respeto y menor afecto. Hubo sucesivamente tres momentos claves que caracterizaron su paso por la máxima magistratura: la crisis dentro de la crisis, que en abril se llevó puesto a Remes Lenicov, los asesinatos de junio que pusieron fin a todo intento de quedarse hasta diciembre de 2003 y, por fin, su elección del hombre destinado a impedir el retorno de Menem.




En ninguna de las tres instancias se puede ver la mano del estadista, y no hubo en el timón un piloto de tormentas que supiera adonde iba. Mas parecido al edil lomense que fue en el principio de su trayectoria, se aferró al sillón mientras una combinación de módicos aciertos, errores ajenos, crímenes compartidos y simple fortuna le permitieron colocarle la banda presidencial a un hombre al que ni conocía ni entendía, pero que tenía para Duhalde en mayo de 2003 una virtud fundamental: no era Carlos Menem.




Pero volvamos a los tres momentos decisivos, y analizémoslos brevemente:




a. La Llegada de Lavagna:




El gobierno era una nuez apretada por el FMI (¡Olivos recibía con alivio nuevas exigencias porque ello quería decir que todavía nos tenían en cuenta! (aquí)), por el Secretario del Tesoro usamericano que lo acusaba de falta de liderazgo (aquí) y por sus propios gobernadores y legisladores que finalmente rechazaron el plan Bonex de Remes Lenicov forzando la renuncia del Ministro de Economía.


En esas horas de desconcierto, el Piloto de Tormentas convocaba a los gobernadores justicialistas, muchos de los cuales lo acusaban del pecado nefando de populista, y miraban de reojo otro salida ante la evidente inermia política y económica de la gestión de Duhalde.


Duhalde gestionó la aceptación del ortodoxo Alieto Guadagni para reemplazar a Remes, sin éxito. En medio del caos de Olivos, salió de una reunión en su gabinete de trabajo y sorprendió a los que esperaban afuera preguntando: "¿alguien lo conoce a Melconián?", tratando de obtener referencias, con ligereza poco recomendable aún para designar a una empleada doméstica, respecto al candidato que le acercaba el siempre coherente gobernador salteño Juan Carlos Romero. Melconián no aceptó, pese a que Duhalde le gustaría creer que no le ofreció el cargo.


En cuantro meses, el hombre que nos veía "condenados al éxito" en enero, pasaba al que murmuraba "que sea los que Dios quiera" en abril.


Mas tarde, y mientras los candidatos se caían o huían, quedaron en pie Guillermo Calvo, economista jefe del BID, con una receta ultraortodoxa y Roberto Lavagna, embajador ante la Unión Europea. Convocados ambos, llegó primero el avión de Lavagna y ante su aceptación, Duhalde le tiró la papa caliente al que sería, hasta hoy, el último Superministro de Economía.


¿Piloto de tormenta? No. Turco en la neblina. Coherente con sus antecesores, dejaba la política económica en manos del ministro del área, y se hundía o se salvaba con el designado. Se salvó en este caso. Como señala Liascovich en su biografía de Lavagna, no hubo gran titiritero. Solo azar.




b. Kostecki y Santillán.

Como todos los lectores de Clarín sabemos, a Kostecki y Santillán los mató "la crisis". Lamentablemente no quedó detenida.

Con ellos murió toda expectativa de Duhalde de terminar el mandato iniciado por el ente que le ganó las elecciones en 1999.

Si bien había intentado capear las permanentes movilizaciones y protestas populares, en el marco de una situación económica deletérea, la tentación de la mano dura que los elementos mas ídem de su gabinete sugerían pudo mas , y la realidad marcó claramente a partir del 26 de junio de 2002 que a Duhalde sólo le quedaba la convocatoria a elecciones, la clara renuncia a participar del proceso electoral como candidato y, una vez mas, encomendarse a "que sea los que Dios quiera".


c. El delfín.

Puesta toda la carne en el asador, a Eduardo Duhalde le quedaba encontrar el candidato para que no se produjera la paradoja de que el padre intelectual de la crisis fuera el favorecido por ella, y ganara las elecciones de 2003.

Una vez mas, el recorrido de nuestro Piloto de Tormentas en esta etapa muestra a un hombre conturbado, corriendo detrás de los acontecimientos, y subiéndose finalmente al último bondi antes de la catástrofe. Bondi que venía de Río Gallegos, cargado de sorpresas.

Es difícil ver otra cosa en quién primero jugó sus cartas a Carlos Reutemann, ante la negativa de este apostó a José Manuel de la Sota, y cuando se hizo patente que este no despegaba en las encuestas, terminó casándose con Néstor Kirchner, quién había sido durante el mandato del pequeño estadista lomense uno de los gobernadores mas duros con la Rosada. La persistencia del pingüino en su candidatura presidencial, pensada primero como un globo de ensayo con miras a 2007 y luego corporizada ante los derrumbes ajenos, terminó de convencer a Duhalde de apoyar al santacruceño en un matrimonio sin amor y de momentánea conveniencia.

De la Sota o Reutemann o Kirchner. Melconián o Calvo o Lavagna. Así de dispares resultaron los términos de las decisiones estratégicas de este aprendiz de mago. Con Lavagna encontró los elementos para llegar a 2003. Con Kirchner se dió el gusto de cerrarle el camino a Menem. Y punto. Su pretención de cogobernar o de dictarle condiciones a la pingüinera desnudó las fallas cognitivas del precario morador de Olivos. La historia lo había usado de trampolín. A la hora de la retirada digna exigió mas de la realidad que lo que esta podía darle y se encontró con un hombre con voluntad de poder, capacidad para llevarlo adelante y con un programa que poco tenía que ver con los manotazos de Duhalde y de sus antecesores. "Chirolita" quedaba para mejor oportunidad y la ruptura era un hecho.


Vuelve ahora, travestido en Piloto de Tormentas, declamando una capacidad solo pendiente de su propia voluntad para asumir el control de la oposición. Tiene la caradurez y la confianza en la mala memoria colectiva para proclamar la "ineptitud" de este gobierno.

Olvida que en el suyo contó con la amable tutela de los grandes medios, brindó genuflexión ante los poderes fácticos que su sucesor decidió combatir, y lamió las cadenas del FMI hasta que Lavagna se puso a ordenarle un poco las cosas.

Así no se gobierna. Se dura. Y sus sucesores gobiernan, capeando temporales contra todo el poder real de la Argentina. Cosa que está lejos de lo que él siquiera se atrevió a soñar.


Así que, Piloto de Tormentas, dejate de joder...

Bonasso se fue a Hacer la Revolución.




Bueno, al mejor estilo Crónica TV, este modesto blog puede señalarse como autor de una primicia.

Allí por fines de agosto (ver nota aquí), nuestro corresponsal en el baño de la Taberna Baska de la calle Chile nos anticipó que Miguel Bonasso había iniciado el camino que lo llevó finalmente a donde ahora está: pasó del kirchnerismo crítico a ser crítico del kirchnerismo.

A mediados del 2003 un compañero me señalaba que si a fines de ese año Claudio Lozano estaba publicando solicitadas con el título de "Porqué Nos Vamos", sería señal de que hacíamos las cosas correctamente.

No se si es del todo correcto tirar paralelos entre Lozano y Bonasso, aunque ambos tienen una marcada tendencia a jugar de "pavo real".


Lo cierto es que Bonasso se va y se lleva a sus masas, las que le permitieron en su oportunidad, contando con el excluyente aval de Néstor Kirchner, sufrir una decorosa derrota a manos de partido de Jorge Giorno en la lucha de fuerzas oficialistas en 2003.


Se va, a mi juicio, sin advertir que el compromiso de las fuerzas nacionales y populares está en apoyar, criticamente si es preciso, el único proceso político de los últimos 30 años ajeno a la lógica del posibilismo y de la entrega. Algunas de sus críticas son seguramente válidas. Pero la contradicción fundamental pasa por otro lado, aunque él no la haya visto.


No la vió, claro, pues demasiado ocupado estaba en mirarse el ombligo.


El kirchnerismo ha perdido un voto en la Cámara de Diputados.

Morales Solá, Nelson Castro y Tenembaum-Zloto han ganado un nuevo abonado a sus tertulias.

jueves 25 de diciembre de 2008

El Bandazo de Mauricio

El caso es conocido: la directora de un establecimiento secundario, Raquel Papalardo, roció con agua, munida de una manguera, a un grupo de estudiantes que festejaba el fin de curso. La intención fue plena de "animus jocandi" y así lo entendieron los protagonistas, pero alguna camarita celular grabó la escena, que llegó al conocimiento de las autoridades del Gobierno de la Ciudad.


El Ministro de Educación porteño, anunció con el gesto de disgusto y el empaque que supuso tal afrenta al buen orden ameritaba, que se realizara un sumario para determinar la sanción que tal inconducta de la docente merecía.


Además de la conjunta reacción de alumnos, padres y docentes en defensa de la directora, que parece ha sabido ganarse el aprecio de la comunidad educativa, surgió también el apoyo de los gremios docentes, a los que la educadora recurrió, tal como haría cualquier otro laburante amenazado con una posible sanción.


Hasta aquí una anécdota que el transcurrir de los días irá diluyendo. Pero que ha dado lugar a que el Jefe de Gobierno nos diera una nueva muestra de su perversa visión de la cosa pública. Pues comentando el suceso, Mauricio Macri dijo que "Raquelita se bandeó para el lado de la política".


Para Macri, debe interpretarse, el hecho de que un trabajador sindicalizado recurra a su gremio ante la amenaza de una sanción, es "hacer política". Actividad que debe condenarse desde el Olimpo de la "pura gestión". Versión que además de ser berretamente mentirosa, pues cuesta recordar una gestión municipal tan rotundamente ideologizada como esta, está en línea con el discurso plutocrático y oligarca que condena a la política en si misma. No ya a los malos políticos, sino a la política como actividad. Todo demasiado parecido a aquel "yo vengo a estudiar" que utilizaba la publicidad de la dictadura para condenar la irrupción de la política en las aulas.

Seguramente Raquel Papalardo no se "bandea" hacía la política, sino que tiene ideas concretas acerca de política, por lo menos acerca de política educativa, y por que no, acerca de política sindical. Pero eso para Macri es un bandazo (curiosa referencia a una mala maniobra que hace salirse del camino al conductor, pues en tal figura la política está mas allá del camino correcto, mas allá de la banquina, en los arrabales de lo permitido).


Señala además, con hipócrita candor, que Papalardo debería confiar en que "el Gobierno porteño va a entender que que se me fue un poquito la mano". Error. Ni la directora ni nadie con sentido común debería confiar en ninguna materia que exija del Gobierno porteño la aplicación de criterios racionales. Tras un año de gestión macrista esa si es una conclusión a la que Raquelita y nosotros ya llegamos, tras un cúmulo de tristes experiencias.

Clarín y La Nación Adhieren a las Retenciones (a la Información)

Quién pretenda informarse acerca de los últimos anuncios presidenciales en materia de agricultura consultando a los medios gráficos de mayor tiraje enfrentará una tarea ímproba, pues estos han optado una vez mas por la truculencia desinformativa.
Observemos que el principal anuncio para el sector agrario, en el marco de los sucesivos anuncios de medidas anticrisis que viene formulando el gobierno, fue la decisión de modificar a la baja las retenciones al trigo y al maíz, el lanzamiento de planes de largo plazo denominados "Maíz Plus" y "Trigo Plus", así como la creación de feed lots (corrales de engorde intensivo) para evitar el sacrificio de terneros de la principal raza lechera, la Holando Argentina.
Sin embargo para Clarín y La Nación la noticia fue una "no noticia": la ausencia de anuncios relativos a, otra vez, una rebaja en las retenciones que se aplican a las exportaciones de soja.
No solo eso, sino que el anuncio vino con un plus: para Clarín "Kirchner se Opuso y no Salió la Rebaja de Retenciones a la Soja". En tanto La Nación altera el orden sin afectar al producto: para ellos "Los anuncios para el Campo vuelven a Fortalecer a Moreno".
Un breve análisis de las noticias podrá ayudarnos a entender que se informa, que se oculta y que se inventa.
En el caso de Clarín desde el título se construye una realidad que el matutino pretende imponer diariamente: no ya la del doble comando, sino la de una Presidenta que gobierna cuando puede, siempre y cuando su irascible marido la deje y no se oponga. Pues si Néstor se opone, ella termina agachando la cabeza.
Obsérvese que el copete de la "noticia" establece que hubo un debate interno en el que NK "impuso su criterio" y que las "fuentes oficiales" nos aclaran que las medidas no son técnicas sino políticas. Las difusas fuentes oficiales, que permiten gatillar esta "no noticia" no vuelven a ser mentadas en todo el resto del artículo, pero su sola mención habilita a contar toda la historia posterior, que convierte un anuncio de política económica sectorial en otro capítulo de la saga del Príncipe demente y vengativo que podría ser suscripta por Elisa Carrió (quién en materia de demencia y vengatitividad es una autodidacta autoridad).
El primer párrafo de la nota habla de "la esperada rebaja de las retenciones a la soja". Mas adelante nos informa que los dirigentes del campo "no tenían demasiadas expectativas", lo que habilita a preguntarse, siendo así, porque entonces era "esperada" la rebaja. ¿Esperada por quién?.
Pues la lectura de la nota no informa y confunde. Al fin se tomaron diversas medidas de política económica en materia agropecuaria, y sin duda que existieron evaluaciones técnicas que permitieron considerar, como la propia nota desliza, que si bien los precios internacionales de la soja bajaron en el marco de la crisis, se mantiene la rentabilidad (al fin, y esto Clarín no lo dice, la soja vale mas hoy que antes del dictado de la Resolución 125) y el gobierno sigue dispuesto a desalentar la "sojización". En el último renglón y a las apuradas Clarín hace mención a anuncios tan trascendentes como la jornada de 8 horas para los trabajadores rurales (me imagino la emoción del Momo Venegas) y la rebaja a la mitad de las retenciones a productos frutihortícolas.
El enfoque de La Nación, al lado del delirio clarinista, parece mas mesurado, lo que no es decir poco, y prefiere poner a su villano favorito, Guillermo Moreno, celebrando su victoria en el centro de la escena, aunque termina por exponer en un rasgo de lucidez, que fue Cristina Fernández de Kirchner quién tomó la decisión final para que las medidas sean las que se conocen..
El constructo de la realidad con la que los principales medios gráficos nos bombardean (y que hace agenda para los medios orales y visuales, que por lo general se limitan a leer y releer el diario durante todo el día) adolece sin embargo de algunas fallas lógicas:
a. Si las medidas se toman, como diarios y oposición insisten en contarnos, entre cuatro paredes, poco menos que en el dormitorio presidencial, ¿como es posible que se nos informe con lujo de detalles de la existencias de "líneas internas" en el Ejecutivo, con integrantes de la mesa chica que entran y salen de la misma, con ganadores y perdedores?.
b. ¿Cuando la Presidenta hizo alguna manifestación o discurso, o dictó alguna medida o encabezó públicamente alguna iniciativa que autorice a pensar que es protagonista de una interna que la enfrenta a su marido, interna que para colmo pierde?
Bueno, como dice Mariano Grondona en su contribución a la desinformación general de Nochebuena (ver aquí) "como todos sabemos...es él quién verdaderamente dicta las decisiones". Claro, Grondona basa su "saber" en lo que dicen La Nación y Clarín, quienes además tiene como fuente a Grondona, etc (largo etcétera integrado por extensa caterva de desinformadores: Nelson Castro, Morales Solá, Lanata, diarios y diarietes, y siguen las firmas).
No me caben dudas a mi, que en el Ejecutivo hay quienes verían con buenos ojos disminuir retenciones a la soja y no por razones técnicas sino políticas. Al fin Cobos pertenece al Ejecutivo, no?.
Pero mas allá de los matices y del estilo personal, tanto Néstor como Cristina han mantenido una lógica en la materia y en la visión general de la cosa pública que hace difícil congeniar con esta ofensiva, funcional a las ansias desestabilizadoras que caracterizaran a los grandes medios y a los opositores en el año que se avecina.
Al esta altura de la historia, cualquier observador imparcial, si ello es posible, debería poder ver que en el núcleo duro de las decisiones políticas gubernamentales están Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner. Como ocurre desde 2003. Y que buscar fisuras en ese bloque es perder el tiempo.

miércoles 24 de diciembre de 2008

Actualidad: Último Mensaje Navideño de Evita

Todos los años, la Nochebuena nos reúne en el hogar inmenso de la Patria.

Esta noche hacemos una tregua de amor en el camino de nuestras luchas y de nuestros afanes; y sólo pensamos en las cosas buenas y bellas que nos ha regalado la vida en el año que se acaba hundiéndose ya como un cometa en el horizonte de la eternidad, dejándonos una estela de recuerdos en el alma.

Por eso estas palabras mías se atreven a romper el bullicio o el silencio de la noche, se animan a llegar con su mensaje al corazón de todos los hogares que quieren recibirlas con cariño

Esta noche también sentimos que empieza ya a morir el año que termina. Por eso nos gusta rememorar las alegrías y las penas que nos trajo sobre el hombro de sus días y de sus semanas, y hasta los dolores ya sobrepasados nos parecen esta noche menos amargos.

Acaso, precisamente, porque ya son recuerdos.

Yo sé que dentro de muchos años, cuando en esta misma noche los argentinos se dejen acariciar por el recuerdo y retornen sobre sus alas al pasado, llegarán a estos años de nuestra vida y dirán melancólicamente: entonces éramos más felices.

Primero la Justicia, que es algo así como el pedestal para el amor.

No puede haber amor donde hay explotadores y explotados. No puede haber amor donde hay oligarquías dominantes llenas de privilegios y pueblos desposeídos y miserables. Porque nunca los explotadores pudieron ser ni sentirse hermanos de sus explotados y ninguna oligarquía pudo darse con ningún pueblo el abrazo sincero de la fraternidad.

El día del amor y de la paz llegará cuando la Justicia barra de la faz de la tierra a la raza de los explotadores y de los privilegiados, y se cumplan inexorablemente los ideales del Justicialismo Peronista:

Que haya una sola clase de hombres, los que trabajan;

Que sean todos para uno y uno para todos;

Que no exista ningún otro privilegio que el de los niños;

Que nadie se sienta más de lo que es ni menos de los que puede ser;

Que los gobiernos de las naciones hagan lo que los pueblos quieran;

Que cada día los hombres sean menos pobres y

Que todos seamos artífices del destino común.

Seguiré a su lado con todos ustedes, mis amigos descamisados, mis compañeros trabajadores; con todos los que se sientan peronistas de corazón.

Seguiré a su lado como la simple y humilde mujer que renunció a todos los honores, porque le gustaba más que su pueblo la llamase cariñosamente: Evita.

Mi brindis es para mi Pueblo, para todos ustedes; y no puedo expresarlo de otra manera que deseándoles sencillamente que sean muy felices, cada vez más felices.

Eva Perón
Navidad de 1951